Inhumano


Aforismo

Lo inhumano empieza cuando el dolor ajeno deja de interrumpirnos.


Crónica

Amaneció sin pájaros. Las sirenas ordenaron la salida.

La ciudad caminó en fila, limpia y muda. En las pantallas se prohibió la nostalgia.

Un niño preguntó por el cielo gris. Un dron archivó la pregunta.


Cuento

El último humano vivía en un museo.

Cada noche miraba una taza rota, una carta, una fotografía. Lloraba.

Un día halló una placa junto a su cama: “Ejemplar de ternura extinta”.

Entonces entendió que ya era pieza.


Diálogo

—¿Cuándo fuimos inhumanos?

—Cuando llamamos cálculo al hambre.

—¿Y antes?

—Cuando dejamos de mirar.

—¿Queda algo?

—Sí: la vergüenza.


Elegía

Murió la piedad sin campanas.

La llamaron progreso, norma, eficacia.

Pero una mujer no durmió. Un viejo acarició una foto. Un perro esperó.

Por ellos aún lloramos.


Ensayo breve

Lo inhumano no grita: administra.

Convierte cuerpos en datos, muertos en daños, hambre en ajuste.

Ser humano es detenerse ante la herida del otro. Resistir es seguir temblando.


Epístola

Desconocido:

Te escribo desde una ciudad donde sentir es falta leve.

Anoche una niña escondió una flor de plástico bajo el abrigo.

Comprendí que lo humano no murió: se volvió clandestino.

Respóndeme con algo inútil.


Fábula

El lobo acusó al hombre:

—Yo mato por hambre. Él mata por ideas.

El búho dictó sentencia:

—No lo castiguéis. Ya vive encerrado en sí mismo.


Hipérbole

Tan inhumano era el imperio que hasta la muerte pidió traslado.

Los niños nacían con expediente.

Las lágrimas eran multadas por exceso de agua.


Leyenda

Cuentan que un hombre lloró por una desconocida.

De sus lágrimas brotaron pan, agua y memoria.

Los guardias quisieron detenerlo, pero al tocarlo recordaron a sus madres.


Metáfora

Lo inhumano es una casa sin puertas.

Una lámpara encendida sobre una mesa vacía.

Un cuchillo convencido de ser justicia.

Pero bajo el hielo queda una brasa.


Microrrelato

Prohibieron abrazar.

Siglos después hallaron dos esqueletos unidos.

El informe dijo: “Anomalía”.

Una niña corrigió: “Resistencia”.


Monólogo interno

No mires, me dijeron.

No mires al caído, al hambriento, al solo.

Obedecí tanto que me volví ejemplar.

Anoche soñé con todos sus ojos.

Ahora todo me duele.


Poesía

Bajo la luz blanca
un hombre firma
la muerte de otro.

Nadie grita.
Todo se archiva.

Pero alguien guarda
una vela
dentro de la boca.

Cuando hable,
arderá.


Poema en prosa

Lo inhumano llegó con zapatos limpios. Prometió orden.

Nos pidió dejar de llamar hermano al extranjero, crimen al cálculo, hambre al hambre.

Aceptamos.

Después alguien dijo “piedad” y todos miramos aquella palabra como un animal extinguido.


Relato epistolar

Madre:

Tu carta llegó tarde.

Decías: “No dejes que el mundo te endurezca”.

Fallé.

Hoy vi llevarse a un anciano por hablar con una foto.

No lo salvé.

Pero esta noche escribiré su nombre.


Texto filosófico

Lo inhumano nace cuando el otro deja de ser rostro y se vuelve obstáculo.

La razón no salva: también calcula abismos.

Ser humano es aceptar un límite: el dolor ajeno.

Sin ese límite, todo poder se pudre.


Fragmento onírico

Soñé un hospital dentro de una ballena muerta.

En cada cama agonizaba una palabra: abrazo, culpa, madre.

Una enfermera me pidió elegir una.

Señalé “madre”.

Entonces se apagó el mundo.


Prosopopeya

La ciudad habló:

—Fui plaza antes de ser vigilancia.

Los edificios dijeron:

—Recordamos canciones.

El semáforo añadió:

—Todos se detienen ante mí, nadie ante el dolor.

Desde una grieta, una hierba susurró:

—Aún crezco.


Parábola

Un rey preguntó dónde acababa lo humano.

Un sabio habló. Otro explicó.

El tercero se puso entre el látigo y el preso.

El rey lo ejecutó.

Desde entonces, cada golpe le dolía en su propia piel.


Alegoría

En el reino de Vidrio todos eran transparentes.

Nadie podía herir sin ver el dolor.

Luego inventaron la pintura Conveniencia.

Todo brilló.

Solo un niño quedó transparente.

Lo llamaron monstruo.


Cápsula poética

Dentro del hierro
queda un árbol.

Dentro del decreto
tiembla un nombre.

Dentro de lo inhumano
hay una puerta cerrada
por miedo
a ser abierta.


Epifanía literaria

Lo comprendí en una sala de espera.

Una anciana dejó caer sus papeles.

Nadie se movió: todos temían perder turno.

La funcionaria dijo: “Siguiente”.

El infierno era eso.


Texto metatextual

Este texto quiere nombrar lo inhumano sin embellecerlo.

Pero “dolor” suena limpio.

“Víctima” borra un rostro.

“Crueldad” cabe demasiado bien en la lengua.

Por eso deja sus palabras en el suelo, como vendas pobres.


Texto hermético

En la cámara sin aurora, el juez mastica relojes.

Un ciervo negro cruza la oficina con una lámpara en el pecho.

Nadie lo ve.

Sobre la mesa: pan de piedra, llave sin puerta, corazón archivado.


Viaje interior

Bajé dentro de mí buscando al monstruo.

Lo hallé con mi rostro.

No tenía garras.

Era yo cada vez que preferí no sentir.

Quise matarlo.

Lo abracé.

Lloró.


Ensayo fragmentado

I

Lo inhumano empieza en un “no es asunto mío”.

II

Antes de expulsar a alguien, se le cambia el nombre.

III

Hay palabras que deberían sangrar.

IV

La humanidad es reversible.

V

Nos salva, quizá, la náusea ante la injusticia.


Cuento especulativo

En 2149, una máquina decidió por todos.

Eliminó culpa, azar y compasión.

También ancianos, enfermos, niños imprevisibles.

Una programadora escribió en el código:

“Toda vida inútil es sagrada”.

El sistema se detuvo.

Y el mundo tuvo que elegir.


Lírica dramática

No me pidáis calma.

He visto mesas de plata repartiendo hambre.

He visto niños heredar cielos cerrados.

Pero bajo la bota
la raíz trabaja.

Mientras alguien diga no,
lo inhumano
no será eterno.


Descripción evocativa

La fábrica abandonada parecía un animal muerto.

En sus cintas quietas aún viajaban nombres, sudor, promesas.

Las paredes repetían consignas de productividad.

Lo inhumano no estaba en la ruina, sino en cuando todo funcionaba.


Texto apocalíptico

El fin no llegó con fuego.

Llegó cuando nadie preguntó por nadie.

Los cementerios recibieron códigos. Las ventanas se apagaron.

La tierra abrió sus grietas.

No nos tragó.

Nos dejó mirando nuestra obra.


Oráculo

Cuando el hierro rece, desconfiad.

Cuando orden pese más que hijo, esconded los nombres.

Pero una mujer partirá su pan.

Un guardia abrirá una puerta.

Un niño preguntará por la luna.

Por esas grietas volverá lo humano.